1.
Yo he elegido los Programas, Servicios y Recursos de reducción del daño, baja exigencia o exigencia adaptada a las necesidades de las personas en situaciones de vulnerabilidad, pobreza y exclusión social que desarrollan conjuntamente los distintos profesionales de la Consejería de Bienestar Social, Servicios Sociales Municipales y SESPA, todos ellos pertenecientes a la Administración del Principado de Asturias.
Las personas que acuden a los recursos, servicios o
programas de baja exigencia, acumulan una sucesión de vivencias traumáticas que
les hacen perder la estabilidad emocional, las redes de apoyo familiar y
social, la estabilidad económica y la posibilidad de participar de manera
activa en la sociedad.
La soledad, la imposibilidad de cuidarse adecuadamente y de cubrir las necesidades básicas, las agresiones y la violencia forman parte de su día a día.
Pueden destacarse una serie de problemáticas que suelen estar presentes en las personas atendidas:
– Problemas de desarraigo social y personal
– Problemas de vivienda y/o alojamiento
– Problemas de disposición de ingresos económicos
– Problemas de salud:
• Abuso de alcohol y drogas
• Pluripatologías asociadas al
consumo y hábitos
• Trastornos mentales y
enfermedades crónicas
• Carencia de autocuidados
– Problemas legales asociados a hábitos marginales y/o
delictivos
– Historial de institucionalizaciones y procesos terapéuticos fallidos
Todos estos programas se vienen desarrollando desde el 2017 hasta la actualidad.
2.
El punto de partida de los colectivos a los que se dirige suelen ser personas que carecen (por escasos, nulos o inadecuados) de apoyos sólidos y estables, tanto a nivel familiar como de grupo social.
Utilizan, con carácter fluctuante, alojamientos precarios o recursos sociales temporales, o viven en la calle (sin techo o sin vivienda, en su mayoría).
A nivel económico se trata de personas con escasos (en su mayoría) o nulos ingresos económicos, parados de muy larga duración o sin hábito anterior de empleo, perceptores de pensiones o prestaciones sociales.
Se caracterizan por un consumo de alcohol y drogas de larga evolución.
A nivel sanitario presentan déficits marcados:
• Deficiente o irregular adherencia a los tratamientos
clínicos.
• Deterioro físico y pluripatológico asociado al consumo
y a la falta de cuidados.
• Problemáticas vinculadas al ámbito de la salud mental.
Historial de antecedentes penales y problemas judiciales pendientes.
Las dimensiones o ámbitos que abordan estas intervenciones en los diferentes centros residenciales, centros de día, centros nocturnos, atención en la calle y comedores sociales se pueden resumir en las siguientes:
– Contacto y seguimiento con personas que no
acuden a la red asistencial.
– Atender necesidades elementales y
secundarias.
– Facilitar el acceso a recursos sociales y
sanitarios.
– Prevenir la transmisión de enfermedades
infecto-contagiosas.
– Frenar el deterioro físico, psíquico y
social y contribuir a la mejora del estado de salud de las personas
consumidoras de drogas.
– Motivar para el inicio de tratamientos de
desintoxicación en los momentos adecuados
– Coordinación eficaz y eficiente con los
dispositivos socio-sanitarios
Las prestaciones de los diferentes servicios
de atención son similares a los de otras comunidades autónomas del resto del
Estado.
– Frenar el deterioro sanitario y social de
las personas participantes paliando las situaciones de marginalidad y
estigmatización.
– Atender a las necesidades más elementales
(descanso, alimentación, autocuidado, higiene, etc.), proporcionar ropa,
custodia de enseres, medicación, cuidados sanitarios básicos, etc.
– Generar espacios seguros y funcionales para
estancias temporales.
– Educar en materia de salud, a los efectos
de prevención de enfermedades infectocontagiosas y otras prácticas de riesgo,
abordando los daños físicos, y promocionando el intercambio de material estéril
de venopunción, la distribución de preservativos y otras acciones sanitarias de
reducción de daños.
– Apoyar y acompañar en gestiones vinculadas
a derechos y/u obligaciones sanitarias, sociales, jurídicas y económicas.
– Ofertar espacios de soporte emocional e
intervención psicosocial.
– Motivar para la reducción de consumos o inicios de otros programas específicos.
3.
No conozco el impacto, beneficios o efectos
que puedan tener estas prácticas por parte de las administraciones implicadas, supongo
que será difícil hasta para ellos elaborar una estadística fiable; pero desde
su aplicación yo creo que estos colectivos están mucho más protegidos. Sólo
hace falta pensar en la situación de marginación que sufrían todos estos
colectivos (me vienen a la mente las calles de algunas ciudades en los años
80).
Yo creo que se está incidiendo en una acción pedagógica, de
naturaleza preventiva, realizada en el entorno social de cada individuo y
pretende ser una intervención o acción socioeducativa constructiva y
transformadora.
Dar prioridad a una presencia social y educativa activa
en los espacios de vida demuestra una real voluntad de “ser parte de” y un
verdadero compromiso para enfrentar las causas de exclusión y de maltrato. Dar
la oportunidad a las personas, fomentando el desarrollo de la autonomía para
que pueda actuar sobre su propia situación, su porvenir y sobre su entorno.
Cuando esto se produce, podemos deducir que nos
encontramos ante una buena práctica o práctica de éxito. Además, estaríamos
ante una actuación que ha tenido impacto social porque ha generado un mayor
empoderamiento de las personas y un fortalecimiento de estos grupos sociales.
4.
El punto más fuerte es para mí la intervención coordinada
de servicios de diferentes administraciones públicas del Principado de Asturias
y de diferentes ámbitos (Consejería de Bienestar Social del Principado, SESPA, Servicios
Sociales Municipales) con lo que ello conlleva: unas partidas presupuestarias
adecuadas para el funcionamiento de cada programa, servicio o recurso y, sobre
todo, un equipo interdisciplinar humano de reconocida solvencia y profesionalidad.
Al ya estar conformada esa base, ha sido mucho más fácil
la puesta en funcionamiento de estos servicios.
Otro punto que valoro especialmente es la intervención de
los Servicios Sociales de los diferentes municipios, siendo mucho más fácil
detectar usuarios que de otra forma podrían quedar fuera de estos programas. Yo
creo que el trabajo de campo en este ámbito es fundamental.
Las debilidades podrían ser al mismo nivel que con
cualquiera administración: falta de medios materiales y humanos que pusieran en
peligro la continuidad de estos programas. Ya sabemos que, lamentablemente, a
veces, son estos servicios los primeros que ven cómo tienen que finalizar con
unos programas y recursos tan importantes a nivel social.
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